Nuevo desafío CeeT, que seguro resolveréis en tiempo récord. Para empezar y situarnos (1° parte) esta placa dedicada al genio de las letras Españolas no es la ubicada en la plaza del Potro. Ésta está en… cerca de donde estuvo una de las puertas cuando Córdoba era ciudad amurallada, de la que se conserva básicamente el nombre, como recuerdo. Y como refiere la placa, ¿en qué pasaje de su obra hace referencia Cervantes a este enclave? Porque…ni idea. A ver si nos ayudas.

Miguel de Cervantes fue cordobés por muchos motivos, vivió en nuestra ciudad siendo niño, contribuyó a forjar su personalidad, le marcó profundamente, a ella le unían lazos familiares, volvió en varias ocasiones y aquí se empapa de un paisaje humano y experiencial tremendamente rico y también complejo que sabrá trasladar, magistralmente, a sus novelas. Un genio.

MIGUEL DE CERVANTES TE ESPERA, A LA VUELTA DE LA ESQUINA Y COMO UN LIBRO ABIERTO.

Retomamos (2º parte) nuestro homenaje a Miguel de Cervantes . Córdoba, ciudad que “le corría por las venas”, le dedica dos placas – Puerta Osario y Plaza del Potro – además de llevar su nombre avenida, colegios, bares… – estatua no ¡que sepamos! – como seguimos sin saber exactamente por qué ahí la placa nº 2 de la foto (¿en qué obra y pasaje concreto menciona este lugar el mejor escritor español de todos los tiempos?). En la vecina Sevilla, que lo tiene más presente y a la vista, abundan – también en formato azulejo – bien documentadas las referencias que hace de la capital andaluza en su obra picaresca, como ésta, en uno de los muros exteriores de la Catedral hispalense. (foto nº 1)

Recomendamos 100% este libro escrito por José Miguel Cabañas si quieres enterarte de verdad, con tono ameno y a la vez exhaustivo rigor, de quien fue el auténtico Miguel de Cervantes, su lado más humano, sus luces y sombras, las claves de su personalidad genial. Una vida de película.

Desmenuza su biografía abordando abiertamente sus aspectos más desconocidos, misteriosos, sorprendentes y controvertidos incorporando las últimas investigaciones como por ejemplo ¿por qué se puso Saavedra como segundo apellido, sin corresponderle? A lo largo de sus páginas encontrarás las raíces de su cordobesismo, quien fue su abuelo paterno, donde y en qué profesión trabajó su progenitor – sordo de nacimiento, nos lo desvela – en nuestra Córdoba, el periplo de ciudades a la que se fue mudando la familia desde niño, ¿por qué tuvo Miguel de Cervantes que huir a Roma en 1569 y qué impresión le causa la ciudad?, ¿cómo vivió en primera persona, como soldado, la batalla de Lepanto – el acontecimiento vital del que reconoció sentirse más orgulloso -?, y recrearás su cautiverio de 5 años en la ciudad de Argel (magníficamente descrita) con lo que significó de antes y después para él, sus intentos de huida y por fin, su rescate, no exento de polémica.

Cervantes se encuentra a su vuelta, traumatizado, una España que no reconoce ni en la que encaja pero tiene que abrirse camino…. vendrá entonces su rivalidad con Lope de Vega, su fracasado matrimonio, su duro y difícil oficio de recaudador de impuestos, – haciendo carretera, aguantando aquí y allá… etc -. Descubrirás a qué se debieron sus problemas con la justicia y las veces que acabó en la cárcel. Muy interesante es la bipolar semblanza de la Sevilla que conoció intensamente el autor: por un lado la opulenta ciudad proyectada a las riquezas de América “gran Babilonia de España y mapa de todas las naciones” (como la describió Luis de Góngora) y a la vez antro de perdición donde se reunía lo peor de lo peor, el hampa más canalla de España y el extranjero, ambiente de bajos fondos que no solo no evita sino que debió frecuentar, siendo esos testimonios humanos y las circunstancias extremas y marginales que los envuelven, los que seguramente más le inspiraran.

Sabrás, por supuesto, de su obra cumbre, cómo y donde, – “inmundo lugar” como el propio Cervantes deja entrever -, empezó a escribir a Don Quijote, (publicada la primera parte de la novela cuando ya tenía 58 años), la acogida que tuvo en sus contemporáneos y muchísimo más…

Fue Cervantes, en palabras de Canavaggio, testigo lúcido de un tiempo de dudas y de crisis, el intérprete de una nación a la que observó atentamente en el momento de la historia que le tocó vivir.

Un personaje complejo, fascinante, que demostró su capacidad para resurgir de sus cenizas una y otra vez, con una paciencia y estoicismo admirables para afrontar los reveses de su vida, aventurero impenitente, contestatario y con un profundo sentido del honor. Ese suma y sigue de decepciones, frustración, rabia, tristeza, fracasos (¿o aprendizajes?) que recorren su azarosa existencia le “regalarán“ la mochila emocional que le permitirá llegar a ser el mejor escritor de lengua castellana de todos los tiempos, como está considerado. Escribir sería como su terapia y don Quijote de la Mancha donde se vacía literariamente en lo que, – ya de vuelta de todo, escarmentado – su vida ha dado de sí. Sin ese cúmulo de vivencias – que tan bien cuenta Cabañas en este trabajo – no habría conseguido Cervantes ese puesto, unido a una profunda sensibilidad y descomunal talento para entender la psicología humana, además de una agudeza observadora para empaparse de la cruda realidad, procesarla, aprender de ella y saber contarla.