¡Nos gusta! la referencia fijada sobre el pavimento al templo romano de Córdoba, en la calle Claudio Marcelo – calle dedicada al fundador de la ciudad, allá por el 152 a. C y que además ¿la localizas? tiene estatua propia en ella – . ¡Todo cuadra!.
    «Muro de las antérides»: No sólo se tiene que mirar arriba para entender este monumento en toda su dimensión, grandeza – y complejidad -. El subsuelo habla! gracias a la arqueología y que conste así «por escrito» al alcance de tod@s l@s viandantes.
    Construir el templo supuso una impresionante transformación, incluso «rompiendo» la muralla en este punto. Este elemento arquitectónico concreto (ahí se ha localizado) eran los contundentes contrafuertes en forma de dientes de sierra que permitieron salvar la acusada pendiente y nivelar eficazmente la plaza donde este edificio era protagonista. Está claro lo buenos ingenieros que eran los romanos.
     Dedicado al culto imperial, erigido en el s. I d.C. ¿sabes qué relación tiene con la Maison Carree de Nimes (Francia)? ¿Cómo podemos reconstruirlo en todo lo que nos falta de él? ¿Qué es original de su actual imagen?
     Su valor iba mucho más allá del religioso, proclamaba en altura y desde kilómetros de distancia la condición de capital de la Bética romana que era nuestra Colonia Patricia. Una escenografía al servicio del poder.
      Este entorno urbano se llamó ya en tiempos modernos, popularmente, «marmolejos», tiene su lógica, verdad?
     ¿Quieres conocer las claves de este edificio? y donde está presentes materiales de él en otros puntos de la ciudad??
     ¿¿Te apetece una ruta por la Córdoba romana?? ¡Da para mucho!
     ¡Adelante!!