¡¡Adelante!! Aquí está la fachada del Museo Julio Romero de Torres, inaugurado en tiempo récord, 1931, justo un año después de morir el genial artista cordobés, gracias a la generosidad de su viuda y sus tres hijos – tal y como reconoce en agradecimiento una placa en su interior. A ver si la encuentras.

Única en Córdoba, «habla», con la técnica del estuco, de arquitectura fingida: por algo imita elegantemente, en pintura, sobre el liso muro, motivos como pilastras, columnas adosadas, molduras… y hasta una fuentecilla manando agua, parece que escuchamos su musical y refrescante rumor.

¿Te recuerda a la de la actual Diputación, antiguo palacio de la Merced? Fíjate en dos interesantes detalles más, el escudo real, de Felipe V y la fecha en que se realizó, en el siglo XVIII, tendrás que alzar la vista para localizarla.

Otra curiosidad: este tema se puso de moda en Europa a raíz de la fascinación qué desató el descubrimiento de Pompeya, ciudad sepultada por la erupción del Vesubio allá por el año 79 d. C.

Córdoba se sumó a esta admiración y aquí lo dejó maravillosamente claro.

Nuestro homenaje en el año que se cumplen 90 años del fallecimiento, de nuestro pintor cordobés más universal.

Así, con esta imponente fachada nos recibe el Museo Julio Romero de Torres, dedicado a nuestro pintor más universal, en la ciudad donde nació, allá 1874 y donde murió 56 años después, en 1930. Y justo un año después se inauguró, más modesto y sólo en planta baja, su museo, anexo a la vivienda familiar. Muy rápido, si, gracias a la tremenda generosidad de su viuda e hijos que decidieron donar a la ciudad de Córdoba la obra que tenían de él. Una placa en la escalera central lo recuerda.

¡Fíjate!, la elegante pared pintada en estuco, (curiosa técnica, además) es súper exclusiva, «finge» arquitectura, con columnas adosadas, efecto de relieve, pilastras, molduras… y un «creible» surtidor que ameniza con su toque cristalino y musical esta composición.🎨
¡Y está fechada! A ver si encuentras donde está escrito el año que se realizó, en el siglo XVIII. ¿Te llama la atención algún elemento más?

Por cierto, este estilo se puso de moda en Europa a partir del descubrimiento de la ciudad italiana de ¡Pompeya! sepultada por la erupción del Vesubio en pleno a. I d. C. Esa fascinación (en concreto por la calidad y estado de conservación de las pinturas que decoraban las paredes de las casas) llega a Córdoba, y aquí está la magnífica evidencia.
¿Has traspasado esa puerta para sumergirte en su genial cosmovisión? Su Córdoba, el flamenco, la muerte, la copla, la Mujer, los símbolos y mensajes ocultos de sus lienzos??

De Julio Romero de Torres dijo su amigo el poeta Antonio Machado que era un trabajador incansable, el artista más modesto que había conocido, un hombre de bondad extraordinaria. «Tenía el alma de un niño, su pintura, sin embargo, quedará»
¡Así es!