Paseo por el Día de Andalucía

Paseo por el Día de Andalucía

 

Nuestro festivo Día de Andalucía llegó regalándonos la tan ansiada lluvia descargando con fuerza, bendita sea. Rumbo al Museo de Bellas Artes nos encontramos –y las compartimos contigo – sencillas estampas urbanas, humanas y artísticas, todas motivadoras, que nos han ido asaltando en el camino sugiriéndonos reflexión y a la vez homenaje a Córdoba en uno de sus días grandes. Vamos a aquel museo, el más antiguo de la ciudad, germen de los demás, para participar en el taller “la Andalucía pintada por Garnelo”. Nos brindó un acercamiento didáctico a la figura y el legado excepcional de este pintor que aunque natural de Enguera (Valencia), se afincó en Montilla al poco de nacer – de ello se cumplen 150 años –, conmemorarlo le ha valido centrar una exposición temporal y ser protagonista de esta actividad familiar.

Pues bien… de camino, a la altura de la plaza de las Tendillas, una vez más nos impacta (vigilado en altura, desde el elegante edificio que hace esquina con la Calle Victoriano Rivera,  por la atenta mirada del Edificio La Unión y el Fénix Español, que sabe como nadie resurgir una y otra vez de sus cenizas), don Gonzalo Fernández de Córdoba, “el Gran Capitán”, en bronce y mármol, a caballo – así quiso inmortalizarlo el escultor Mateo Inurria a principios del s. XX -. Esta estatua, la única ecuestre que tenemos en la ciudad, preside nuestra plaza por excelencia, la más céntrica. No es para menos, tratándose de este monumental personaje cordobés (montillano también) universal… una biografía de película… noble, siempre leal al servicio de los Reyes Católicos, dominaba el árabe, experto en diplomacia, marcó un antes y un después en el arte de hacer la guerra, de hecho está considerado el creador del ejército moderno. Su valía personal, gracias a su aguda inteligencia intuitiva, su impecable formación, una personalidad carismática y su extraordinario valor le llevaron a alcanzar un enorme prestigio internacional.

Hoy más que nunca parece invitarnos a interiorizar, como un mantra, la poderosa frase grabada en el pétreo pedestal sobre el que se sustenta. Seguro que la llevaría a gala: ”más quiero la muerte dando dos pasos adelante, que vivir cien años dando uno solo hacia atrás”. Pues ni para coger impulso entonces… ¿Qué opinaría del himno andaluz? seleccionamos para él este fragmento de la letra: los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos, hombres  de luz que a los hombres, almas de hombres les dimos. Avanzamos!!

Enfilando la calle Conde de Cárdenas, se enfrenta al aguacero –este día…. y las sucias turbulencias que se llevará por delante en su quehacer diario-  un vehículo municipal de limpieza: Nos gusta! eficazmente mini, perfecto para maniobrar por los vericuetos y estrecheces del casco histórico, que es su cometido, hace una loable contribución a la pulcritud de nuestras calles cordobesas, pero ese adecentamiento superficial, a nivel de acerado, tan necesario,  no es suficiente, para que Córdoba ofrezca una imagen digna a la altura de su calidad de Patrimonio de la Humanidad. Lo comprobamos enseguida, al llegar al medieval ARCO DEL PORTILLO, que con esa maraña de cableados que lo cruza con descaro, que tanto afean e insultan la imagen de nuestra ciudad, es un lamentable ejemplo de los numerosos atentados visuales que tanto la castigan, distorsionan y hacen de menos. La cantidad y variedad de agresiones es extensa… evitarlas requiere no solo un ambicioso y estricto plan integral desde la Corporación municipal como la primera responsable – con medidas concretas que se apliquen – que nos consta está en marcha, sino del esfuerzo de concienciación, educativo (en las aulas y en el hogar), etc., de todos/as. Ser ciudadanos exigentes y también dar ejemplo.

Ya en el museo BBAA, durante la visita, nos fascinamos con José Garnelo: descubrimos que fue un pintor erudito, uno de los más cultos de su época, primer profesor de Picasso en Barcelona, subdirector del Museo del Prado, además de un innovador pedagogo, investigador del arte siempre en constante aprendizaje, lector infatigable, viajero empedernido. Fue en definitiva un artista de tal calidad –reconocida en vida con numerosos premios y distinciones – que hace que sea cita obligada visitar con calma su museo en Montilla ubicado en la Casa de las Aguas. No te lo pierdas.

Foto de Taller Mesa con Lápices

Además lo pudimos relacionar con la familia Romero de Torres, ¡hay interesantes paralelismos! y siendo el día que es nos detuvimos en la obra Pereza andaluza, no solo por el título, tan autonómico, sino porque contiene los colores de nuestra bandera: blanco es el vestido inmaculado de ella, que ilumina el cuadro, es la mujer del pintor – pocas veces más posó para él – y el intenso verde lo aporta ese tupido paraíso vegetal en el que ella se pierde y vuelve su mirada, pensativa, instalada en un confortable ambiente hogareño. Es un verde esperanza, que se dibujo como horizonte, como futuro, optimista y ¿alcanzable?

Cuadro Pereza AndaluzaEste óleo sobre tabla, pintado por un joven Julio Romero de Torres hacia 1900, pertenece a su primera época como delata la paleta cromática cálida y alegre. En él nos traslada a la intimidad de su casa y nos regala la vista del JARDIN FAMILIAR, casa y jardín que ¡siguen existiendo! y a un paso de aquí: los más pequeños lo pueden comprobar porque es en el hall de la vivienda donde derrochan su creatividad en los talleres plásticos los días puntuales que se organizan.  Sus paredes acogieron el día a día de una de las sagas artísticas e intelectuales más importantes de Córdoba, de la que no hay descendientes… bueno, si, nosotros, los cordobeses. Ahí está con un potencial museístico prácticamente desaprovechado con la excepción también de la temporada de patios que esa puerta se abre y permite adentrarse en ese universo ajardinado tan mágico. Pero esta vivienda es mucho más que el hall y el patio  abiertos días contados al año –tiene tres plantas, conserva mobiliario, la distribución original de las habitaciones y el arsenal de vivencias de una familia muy querida que forjó parte de los destinos de la ciudad – . Es un símbolo, llamado a convertirse en Casa Museo, cuando haya verdadera voluntad de todas las partes de ponerse de acuerdo por ese objetivo común, ya que los escollos no son insalvables. Quizá cuando Virginia (a la que no le ha gustado, por cierto, eso de pereza… del titulo de la obra)  y los otros niños del grupo, tengan la edad de Julio cuando pintó este cuadro… ya sea un hecho.  Seguro que a la familia les gustaría.

Queremos que nuestro admirado Pablo García Baena, que nos acaba de dejar, nos hable a través de uno de sus poemas – se titula “Jardín” – y nos ayude a cerrar con honores esta modesta reflexión en imágenes por el Día de Andalucía. GRACIAS.

In memoriam

La sonrisa apagada y el jardín en la sombra.
Un mundo entre los labios que se aprietan en lucha.
Bajo mi boca seca que la tuya aprisiona
siento los dientes fuertes de tu fiel calavera.

Hay un rumor de alas por el jardín. Ya lejos,
canta el cuco y otoño oscurece la tarde.
En el cielo, una luna menos blanca que el seno
adolescente y frágil que cautivo en mis brazos.

Mis manos, que no saben, moldean asombradas
el mármol desmayado de tu cintura esquiva;
donde naufraga el lirio, y las suaves plumas
tiemblan estremecidas a la amante caricia.

Sopla un viento amoroso el agua de la fuente…
Balbuceo palabras y rozo con mis labios
el caracol marino de tu pequeño oído,
húmedo como rosa que la aurora regase.

Cerca ya de la reja donde el jardín acaba
me vuelvo para verte última y silenciosa,
y de nuevo mi boca adivina en la niebla
el panal de tus labios que enamora sin verlo,
mientras tus manos buscan amapolas de mayo
en el prado enlutado de mi corbata negra.

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