Opera Sectilia. Lujo privado en la Córdoba Romana

 

Mosaico Verano
Mosaico Verano

Sabes que es un opus sectile? poco que ver, de primeras, con el mosaico de las Cuatro Estaciones al que pertenezco, como “el Verano” que soy, ¿te acuerdas de mi? pudiste verlo (y a mi en él, en su cuadrante inferior izquierdo…) hace unos meses en la sede del Archivo Histórico Provincial -donde fui hallado en 1873, donde mejor pues- , allí estuve expuesto 6 meses, hasta marzo de 2018… ahora vuelvo a “dormir” un indefinido y oscuro letargo en los fondos del Museo Arqueológico de Córdoba (no me olvido, quedé en que te hablaría más de mi, que para eso soy un mosaico único, y así mantenemos viva mi memoria).

El Museo Arqueológico te brinda este nuevo ejemplar que saca de sus colecciones y lo expone en su sede bajo el título “Opera Sectilia. Lujo privado en la Córdoba Romana”. Igualmente excepcional, éste es geométrico y compuesto con piezas mas irregulares y grandes que los “clásicos” tessellatum. ¿Donde apareció y cuando? ¿cómo se realizó? ¿qué lo hace tan valioso? Te invitamos a que lo disfrutes en directo hasta el 23 de septiembre.

Nos ponemos en las expertas manos de la arqueóloga Maribel Gutierrez Deza,  – ¡GRACIAS!- para que nos acerque las principales claves de este refinado pavimento de época romana y las lecturas que ofrece, más allá de la indiscutible calidad y belleza que saltan a la vista. Ya sabes donde te está esperando.

Mª Isabel Gutiérrez Deza (Córdoba, 1977), licenciada en Historia del Arte, Arqueología y Música, y doctora en arqueología, compagina los trabajos de investigación y excavación arqueológica con la labor que de didáctica histórica que desempeña con su empresa Sexto Mario. Es especialista en técnica arquitectónica romana de época imperial, marmora y marcas de cantero romanas.  

Opera Sectilia el lujo del color

                                                                  Mª Isabel Gutiérrez Deza

El comercio del marmor (mármol y piedras duras pulibles) en el Mediterráneo experimentó un gran incremento a partir de época de Augusto (S.I d.C.), ya que en numerosas ciudades del Imperio romano se produce un boom urbanístico y un fenómeno de monumentalización de los espacios tanto públicos como privados.

La arquitectura intensifica su color, ya que a las paredes estucadas y estructuras policromadas, se suman ahora pavimentos marmóreos formados por piedras llegadas de puntos muy diversos del Imperio.

Es en ese momento cuando se desarrolla más ampliamente un tipo de pavimento, el OPUS SECTILE (opera sectilia en plural). Estos suelos se diferencian de los denominados opus tessellatum (mosaicos) en que están configurados por placas de mármol de distintos colores y procedencias, cortados en diversas formas geométricas y que, a su vez, forman composiciones geométricas más complejas. Y, al igual que ocurre con los mosaicos, a finales del Imperio, los sectilia también empezarán a cubrir las paredes con sorprendentes composiciones artísticas (un claro ejemplo son los sectilia de Porta Marina en Ostia Antica), y no sólo los paneles marmóreos que cubrían en ocasiones los zócalos de las habitaciones más destacadas.

Si en el ámbito público, los sectilia se localizan en pórticos forales, basílicas, curias,… en el ámbito privado se reservarán para las estancias más destacadas de la domus: triclinium, tablinium, oecus, galerías del atrio y fuente del atrio.

Colonia Patricia Corduba, como capital de la Bética, debía mostrar la imagen de Roma en el territorio bético. La élite aristocrática patriciense, siempre pendiente de las modas seguidas en la metrópolis, pronto se sumaron a la moda del marmor de color.

El Museo Arqueológico de Córdoba conserva en sus instalaciones hasta 5 pavimentos del tipo opus sectile en un estado de conservación sorprendentemente bueno. Desafortunadamente, el espacio expositivo con el que hoy día cuenta la institución, impide mostrar estos pavimentos de manera permanente en el discurso expositivo del museo.  Así pues, en la exposición temporal que se muestra actualmente, denominada “Lujo privado en la Córdoba romana” se pueden admirar dos magníficos placados que han sido recientemente restaurados. Ambos sectilia ingresaron en la institución cordobesa en la segunda mitad del siglo XX gracias a la gran labor de la directora de ese momento, Ana Mª Vicent Zaragoza. Igualmente se ha elaborado un plano de localización de algunas de las canteras más importantes de época romana localizadas a lo largo de todo el Mediterráneo, desde España hasta Turquía.

Los pavimentos de opera sectilia tienen un sistema de catalogación y estudio independiente de los musivarios, por lo que debemos tener en consideración varias cuestiones. En primer lugar, los sectilia se dividen principalmente en 3 categorías: módulo pequeño (cuando la unidad modular es inferior a 1 pie), (* pie= pes en latín – equivale a 29.96 cm -) módulo cuadrado (cuando la unidad mide entre 1 y 3 pies) y módulo grande (cuando la unidad mide más de 4 pies). Exceptuando el módulo pequeño, cuya unidad modular puede presentar formas diversas (triángulos, rombos, hexágonos, romboides,…), los módulos cuadrado y grande, siempre se estructuran en base a la unidad cuadrada de la baldosa. Así mismo, las composiciones pueden formar juegos compositivos en los que las baldosas son diferentes entre sí o desarrollos sin fin o alfombrados, en los que todas las baldosas son iguales. Por último, dentro de los diseños pavimentales hay unas composiciones que rompen el desarrollo general de un diseño, destacando por ser diseños centrales y cerrados, que destacan del resto del suelo, es lo que denominamos “emblema”.

Por último, para describir un pavimento de sectilia siempre se atiende a su unidad de baldosa, describiendo mediante un código abreviado los elementos geométricos que la componen, desde el exterior hacia su centro. Para los elementos centrales se utilizan mayúsculas, mientras que para los elementos pequeños que se repiten 4 veces, normalmente en los ángulos, se utilizan las minúsculas. De este modo, “Q” hace referencia a un cuadrado, “S” a la estrella de cuatro puntas, “O” a un octógono,… y “p” puntas de lanza, “v” ovas,…

El primer sectile que encuentran al visitar la exposición fue hallado en 1962 durante unas obras en el Paseo de la Victoria, 17, es decir, junto al lienzo murario de la ciudad y al norte de la Porta Principalis Sinistra, denominada hoy día Puerta de Gallegos.

Este placado desarrolla un esquema de módulo cuadrado simple, con baldosas de 45 cm de lado que alternan en una composición en damero, esquemas de tipo Q4p (cuatro cuadrados inscritos unos dentro de otros y girados 45º con cuatro puntas de lanza en las esquinas del cuadrado mayor) y Q3pD (se diferencia del anterior en que el último cuadrado central ha sido sustituido por un disco). Para su configuración se trajeron marmora desde el norte de Túnez, Grecia, Turquía y Egipto, mostrando una de las muestras marmóreas más variadas y ricas en este tipo de pavimentos. Destaca el uso de dos marmora poco frecuentes en la arquitectura bética como son la breccia Settebasi y la breccia Semesanto, ambos procedentes de la isla de Skyros.

Su estructura y diseño nos lleva a un momento situado entre la segunda mitad del siglo II d. C. y principios del siglo III d. C. cuando la ciudad cordobesa aún mantiene su esplendor y magnificencia.

Aunque la información del momento de su hallazgo nos dice que se documentaron otros pavimentos de mosaico junto a este pavimento, la cenefa conservada en uno de sus lados, así como la solución dada para el descuadre de la habitación, parece indicar que la estancia donde se ubicaba no presentaba un pavimento combinado de opus sectile y opus tessellatum, por lo que nos tenemos que limitar a las dimensiones del suelo que conservamos para aventurar que la estancia que cubría debía ser una pequeña sala, tablinium o biblioteca.

El segundo opus sectile que podemos admirar en esta exposición temporal procede de la calle José Cruz Conde, 19. Ésta es una de las zonas más preeminentes de la capital bética, muy próxima al Foro Colonial y al lienzo norte de la muralla. Desafortunadamente no contamos con información referente a su hallazgo en 1973, aunque los hallazgos de la zona nos hablan de magníficas domus ricamente decoradas.

Sabemos que el pavimento que hoy se conserva está incompleto, aun cuando su composición sea de carácter infinito, ya que todas sus baldosas, igualmente de 45 cm de lado desarrollan un esquema QOSQ (Un cuadrado en el que se inscribe un octógono que encierra una estrella de cuatro puntas con un cuadrado en su centro), que al verlo en su conjunto parece una sucesión de octógonos. Para su composición se utilizaron originariamente dos tipos de mármol únicamente, Giallo Antico de Túnez y Greco Scritto procedente de Éfeso. El hecho de usar dos tipos de mármoles frente a la variedad mostrada en el pavimento anterior no desmerece su calidad.

Su diseño nos lleva a la primera mitad del s. II a. C. y su composición lo ubicaría en una galería, quizá en torno al atrium de la casa.

Sin duda una exposición que no puede perderse si quiere conocer un tipo de pavimento pocas veces conservado con la calidad de los sectilia cordobeses, dado el nivel de expolia y reutilización que sufrieron este tipo de suelos a finales del Imperio.

Unos placados que muestran la riqueza que lucían las grandes domus de Colonia Patricia y por tanto el nivel de refinamiento y lujo de las grandes familias cordobesas, algunas de las cuales tenían en sus manos la explotación de los importantes recursos mineros, agrícolas y pesqueros de la Bética.

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