Festival de las Callejas de Córdoba

Festival de las Callegas de Córdoba

 

El pasado otoño arrancó con el estreno de una iniciativa que ha llegado -esperamos – para quedarse, el Festival de las Callejas de Córdoba. Una nueva y “encantadora” manera de conocer Córdoba. Hemos querido reposar un poquito la experiencia para hacer seguimiento entre vecinos y “afectados” por los efectos de esta atractiva propuesta pulsando sus puntos de vista e impresiones.

– Cual el mérito y las claves del éxito de su espectacular acogida, que ha desbordado las más optimistas previsiones?

 Haber incorporado de pleno derecho al callejero estas breves, escondidas y discretas, – aparentemente secundarias – calles, no solo por situarlas en el plano, sino que el Festival nos ha facilitado las claves para entenderlas en su justa magnitud, consiguiendo dar la vuelta a esa imagen peyorativa, un poco sórdida, oscura, obsoleta ….  que venían arrastrando y darles la importancia y el valor que se merecen. Estamos de acuerdo en que todo esto ha quedado patente por primera vez públicamente, al alcance de todos: así que hemos pasado de darles la espalda o pasar de largo, a ser protagonistas, a disfrutarlas, es decir, de no aportarnos nada…a tener mucho que decir. Ha marcado un antes y un después.

Y es que estas calles, cada una con su singularidad a gala, son unas supervivientes, han superado un sinfín de escollos y amenazas que a lo largo de su larga trayectoria vital las han ido atacando – haber servido de basurero para sus vecinos, los planes urbanísticos para regularizar y modernizar la ciudad en el que estos versos sueltos del callejero no encajaban, la indiferencia de la mayoría de su ciudadanía… – hasta hoy -… etc.

– ¿De qué nos hablan estas calles, qué información encierran?

Gracias, para empezar, a didácticos recursos como los paneles explicativos que nos recibían en el acceso a cada una, el Festival nos ha resuelto cuestiones tan atractivas como: ¿cuánto tiempo llevan ahí?, ¿por qué tienen esa curiosa configuración y qué ventajas y utilidades presenta?, ¿por qué unas han desaparecido y otras no? ¿qué caracteriza y a la vez diferencia a una calleja- barrera, de un adarve, o  un azucaque…? o son lo mismo?), ¿cómo ha evolucionado la trama viaria de la ciudad desde sus milenarios orígenes?, ¿qué “traumático” impacto supuso para este urbanismo heredado (del que estas callejuelas son fiel testimonio como preciadas joyas de raíz islámica) el Renacimiento y el desembarco de la mentalidad “europea” con su concepto más airoso, saludablemente despejado, liberado de estrecheces… de entender y planificar las ciudades? porque Córdoba, claro está, no se libró.

Festival de las Callegas de Córdoba
Ver Plano de las Callejas

– También nos ha llamado la atención descubrir de donde le viene su actual nombre a cada una de estas genuinas vías: unas  se lo deben a un personaje ilustre a cuya residencia quedaron “incorporadas”, o relevante por algún motivo, otras por leyendas que les afectaban directamente o en las que estuvieron “implicadas” de una u otra manera,  en otras en referencia a la distribución de comercios y oficios artesanales en su entorno inmediato desde la edad Media. Prueba a  comprobarlo y clasificarlas según este criterio en el listado de las incluidas en esta I edición.

En este sentido, a través del nutrido programa de variadas y participativas actividades – como talleres temáticos con una  ubicación estratégicamente escogida, recreaciones teatralizadas, exposiciones, conferencias, recitales de guitarra, degustaciones, incluso concursos …  – este Festival ha sabido enganchar a todos los públicos – ¡ y edades! -. Más allá del identificarlas e invitar a ir a su encuentro sin más, da un salto cualitativo fundamental:  ha entendido el potencial que encierran, -lo que estos hitos del patrimonio cultural cordobés pueden dar de sí – y sacarle partido.

Así, el calendario de eventos desplegados durante la semana  integró los distintos enfoques,  complementarios entre sí, que brindan estas misteriosas callejuelas: urbanismo, sociología, arte, historia, economía, etc. Por ejemplo, los talleres de recreación de ancestrales oficios, hoy desaparecidos o tecnológicamente tan profundamente transformados, como hilanderos,  especieros, tintoreros, bataneros, etc – dio pie a rendir homenaje a algunos de ellos, sumergirnos en sus métodos y técnicas de trabajo así como que nos recordaran a pie de calle y en pleno s. XXI el papel que jugaron en las ciudad como pilares de la economía que fueron y su actualidad porque ¿sobreviven de alguna manera, y en qué condiciones?.

 De hecho,  ¿sabes cuántas calles en nuestra ciudad hacen alusión a oficios en su nombre? Te sorprenderá! Por algo es. 

 Ildefonso Falcones en su novela La mano de Fátima desarrolla parte de su argumento en esta zona urbana en torno al río Guadalquivir y da  cumplida cuenta de este ambiente artesanal que aquí inundaba el día a día. ¿En qué términos lo hace?

– No están todas las callejas que son (ni han existido):  porque un buen número han desaparecido, fagocitadas o “absorbidas” por diferentes circunstancias, pero además porque el Festival no las ha visibilizado en su conjunto: de las 170 que el promotor de esta iniciativa, el notario cordobés  Manuel Ramos  catalogó a raíz de su investigación sobre los protocolos notariales de las casas señoriales -donde topaba providencialmente con ellas –  en esta edición se han puesto de largo 36 (15 en la medina y 21 en la Axerquía (ver mapa oficial).

– Estamos de acuerdo en que esta iniciativa callejuela con todo lo que implica es además una apuesta clara por desestacionalizar la oferta turística, – mas allá de las fechas consagradas en nuestro calendario festivo – que el pequeño comercio y los hoteles del entorno notan y agradecen, que nos brinda nuevos alicientes para conectar con la ciudad tanto física como emocionalmente (¿ves relación entre estas calles, con su misterio, su silencio… con el intimismo de los patios cordobeses?),  y nos ha acercado a quienes las habitan, a diario, pared con pared, ayudando a crear también lazos de afinidad vecinal entre ellos, unidos a su vez por las problemáticas y desafíos que comparten al vivirlas a flor de piel.  Además el Festival puede – que así sea – motivar un efecto contagio para dinamizar otros recursos de la ciudad que bien necesitarían una apuesta a lo grande de este tipo, como las iglesias fernandinas.

No hay que esperar a la II convocatoria para fijarse en ellas y volver a honrarlas, porque ahí están, más genuinas, frescas y palpitantes que nunca, encerrando en parte las claves de cómo somos, orgullosas de haber llegado hasta aquí, cargadas de respuestas y futuro.  Claro que tienen salida!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *