Baños Árabes de Córdoba

Baños Árabes Calle Cara Córdoba

 

Aplaudimos este notición cultural para empezar positivamente el 2018. Parece que, por fin, la Junta de Andalucía se pone en marcha para recuperar, – e integrar en una ruta -, los baños cordobeses de origen islámico, andalusíes, que han logrado resistir ahí, en su sitio y llegar al s. XXI. Un legado arqueológico tan excepcional como sumido –hasta la fecha – en el abandono y el olvido, pasando desapercibidos – y dos de ellos, cerrados a cal y canto y en estado ruinoso -, a pie de calle.

Hasta abrir sus puertas, están entregados a un equipo multidisciplinar de especialistas que, cada uno desde su ámbito de conocimiento y poniéndolo en común, (porque todos los enfoques se necesitan y ayudan entre sí), irán con meticuloso rigor científico encajando con éxito las piezas, investigándolos a fondo, para que aflore lo que estos baños significaron y son capaces de contarnos: así el estudio arquitectónico se cotejará con lo que informan las fuentes escritas (por ejemplo, sobre sus cambios de titularidad, arrendamientos) contrastado y completado a la vez con lo que la arqueología, como técnica de reconstrucción histórica, nos desvela a pie de obra, que conseguirá, en conjunto, dar una visión completa de estos edificios que conducirá felizmente a entenderlos, poner al descubierto sus matices, trayectoria vital, evolución cronológica, curiosidades, incluso misterios etc.

La noticia, de la que se han hecho eco todos los medios locales, se refiere a la consolidación, conservación y puesta en valor de los hammam que fueron públicos: porque los “Baños Califales”, frente al Alcázar de los Reyes Cristianos, que fueron de uso privado y exclusivo del califa, ya son visitables. También quedan excluidos de esta operación rescate y puesta a punto los modernos “baños árabes”, públicos y desde luego recomendables, pero ¡no confundamos!, actuales, que como negocios modernos se han apropiado del nombre hammam, precisamente por lo que “imitan” de los originales, como espacio sagrado para conectar con la salud y el bienestar personal, a los que evocan y recrean en su refinada estética, la atmósfera relajante… y hoy también haciendo efecto como refugio donde huir, un sano y reconfortante ratito, del mundanal ruido y las tensiones de nuestra frenética vida cotidiana.

Fuente: Día de Córdoba

Ya será un logro que se cumpla la noticia y en el plazo previsto, eso si, confiamos que la adecuada musealización de respuesta a cuestiones esenciales como éstas: ¿qué fueron los hammam, qué servicios prestaban, solo el aseo o la purificación ritual?, ¿cuantos llegó a haber en la Qurtuba califal – porque las fuentes “de época”, que ofrecen unas cifras desorbitadas –hasta 900 -, no se ponen de acuerdo, (¿quizá si se llegara a alcanzar si se incluye en ese cómputo los lavatorios?), y cuantos nos “han llegado“ a la actualidad?  ¿en qué se diferencian de las termas romanas, de las que son claros herederos?, ¿podremos comprender, en cada caso, su distribución interna, el ritual del baño o recrear fácilmente las características de sus diferentes estancias? ¿qué pasó con estos establecimientos tras la conquista cristiana de la ciudad en 1236?, porque siguieron en uso, y como un rentable negocio, con nuevo y castellano nombre ¿cuando y por qué se cerraron?, ¿qué monarca lo decretó?, ¿qué habrá de auténtico y original en los baños una vez reinaugurados, y qué nos faltará irreversiblemente, por estar enmascarado, perdido, transformado, al adaptarse a las necesidades y usos de sus sucesivos propietarios a lo largo del tiempo?

Vamos a hacer una rápida aproximación de puertas afuera, para entrar levemente en materia. Empezamos por los de san Pedro, o los la CALLE CARLOS RUBIO, antes llamada “del baño”, (buena pista nos da la toponimia), y hoy dedicada a este periodista, político revolucionario y escritor nacido en el número 20 de esta calle y fallecido en Madrid en 1871. Fechados en el s. XI, ocupan unos 250 m2 y en él se han llegado a identificar hasta 7 salas.

Declarado  Monumento Histórico – Artístico de 1931, en los años 60 y 70 fue utilizado como taller de platería. Afortunadamente, podemos seguirles la pista en profundidad gracias a la abundante y variada información que de estos baños nos dan las fuentes desde 1260 y lo bien documentados que están en la historiografía cordobesa – por ejemplo, a través de eruditos en el s. XIX (como Laborde, Ramírez de Arellano, Ramírez de las Casas Deza y el historiador Jaén Morente), que nos aportaron descripciones, incluso planos ¿cuanto habrán cambiado de entonces a ahora?

De ahí llegamos a los ubicados en la CALLE CARA, también llamados “de la Pescadería” por la proximidad a la puerta de este nombre, la Bab al -Hadid musulmana. Descubiertos en 1944 por don Enrique Romero de Torres, -si, el hermano del célebre pintor – siendo apoderado del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional en la provincia de Córdoba, fueron declarados Monumento Nacional por Real Decreto en 1954. Ocupan unos 400 m2 en cuatro casas contiguas, los inmuebles 4, 6, 8 y 10 (hoy 10). Fechados en época almohade (s. XII), en el s. XV quedaron convertidos en vivienda con lo que supuso de drásticas alteraciones, compartimentando salas, añadiendo nuevas etc… a la planta original. Habrá que esperar para identificar qué es qué.

Dos mujeres, una en bronce, la otra en mármol, están vinculadas directamente a este lugar, no solo físicamente. La primera, en su fachada – emplazamiento que decidió la Gerencia de Urbanismo -, “ALEGORÍA DEL AGUA” es delicada y refrescante esculturilla obra de la escultora  y profesora de Bellas Artes Teresa Guerrero (Córdoba, 1966) en cuyo pedestal grabó una poética reflexión de Ibn Suhayd (992-1035), que empieza diciendo “maravillado por la belleza de este baño…”

Esta figura de mujer desnuda, de algo más de un metro de altura, que sostiene con los brazos en alto la jofaina con agua, en actitud de volcarla sobre su cabeza, nos parece una reinterpretación contemporánea más modesta, por menudita y “minimalista”, de otra mujer, la diosa griega del amor y la belleza, magnífica escultura que apareció algo fragmentada en 1993 en la vecina calle Amparo y que puedes admirar en el Museo Arqueológico: se trata de  la AFRODITA AGACHADA, esculpida entre 138 -192 d.C. es una copia romana de un ejemplar helenístico.

De proporciones mayores que el natural, su calidad es indiscutible, no tienes más que fijarte en su perfección volumétrica y cuidado estudio anatómico con detalles tan expresivos como la naturalidad de los pliegues de las arrugas del cuerpo, la torsión de cuerpo y cabeza, la carnosidad de los dedos, la planicie de las uñas y ese cabello denso y vigoroso, que contrasta con su frágil rostro, recogido en un bien compuesto peinado. Desnuda y agachada en posición de recibir el agua por la espalda durante un baño, otras interpretaciones aventuran que quizá está mirando su reflejo en un estanque o arreglándose el pelo con la ayuda de un espejo. ¿Qué opinas?

Este tipo de afrodita fue muy popular y reclamada por el gusto romano en época imperial, hasta el punto de que existen numerosas copias y variantes en mármol, bronce, terracota o incluso, monedas. El original debió ser en bronce, por lo que sus réplicas en mármol, como ésta, tuvieron que recurrir a soportes o puntales para garantizar la estabilidad, lo compruebas ¿verdad? ¿en qué animal se apoya que la mantiene dignamente equilibrada en esa difícil pose?

Una pieza exclusiva, – la única de este tipo hallada de momento en la Península Ibérica – que pertenecería a un ninfeo o termas, así que no es descabellado intuir – a falta de  indagar más en las circunstancias y el contexto en que se halló – que fueran éstas el precedente de nuestro hammam, que reutilizara parcialmente su infraestructura hidráulica.

Por último, llegamos a la CALLE VELÁZQUEZ BOSCO donde localizamos  los mejor conservados, datan de plena época califal, (siglo X), también llamados de santa María, por pertenecer al barrio de la Catedral – aprovechamos para resolver el enigma fotográfico que lanzamos de ¿donde está? porque lo hemos encontrado -. Visitables, estos si, en el horario del establecimiento flamenco en que se han convertido, los paneles explicativos que rodean la sala por la que accedes directamente desde la calle, ¡que no es la entrada en origen!, te ofrecen valiosa información general, te ayudarán a situarte correctamente, orientarte en este impactante edificio e identificar en él sus tan sugerentes elementos originales así como los añadidos que lo han adulterado.

¿A qué sala corresponde el espacio en el que te encuentras, conforme entras desde la calle ¿por qué están las columnas aparentemente hundidas? verás que no hay dos capiteles iguales en ellas, porque son de acarreo… ¿encuentras el arranque de una bóveda que al desmantelarse… permitió crear un patio abierto y aireado -propio de toda casa cordobesa que se precie- ¿ves cómo se ha tapado el estanque central?  ¿donde quedaría entonces la antaño sala fría?, adéntrate en la que fue  la sala caliente (bayt al sajun), porque entre el aderezo de su ambientación flamenca siguen luciéndose como auténticos reclamos el suelo radiante, o ese oscuro e impenetrable pasillo que conducía a la caldera, o la cubierta de bóveda perforada por lucernas troncopiramidales: ya cegadas, no se cuela el cielo por ellas.

Los baños se hacen notar también en su entorno urbano. No dejes pasar el nombre de la vecina y trasera calle Céspedes, llamada anteriormente “del baño bajo” (por qué será) y el primitivo nombre de ésta donde nos encontramos, “Comedias”, pero eso ya es otro tema…

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