Balance quedada Calle Cruz Conde

Magnífico balance de nuestra quedada, ¡con recorrido! por la céntrica calle Cruz Conde. Gracias a todos los que nos acompañasteis la mañana de este domingo, además electoral, y muy especialmente a Rosa Lara, arquitecta municipal artífice de la reforma que – a la vez que la ha peatonalizado – ha sabido rescatar y respetar su memoria con una visión actual. Nos la contó con detalle además de regalarnos un chulísimo y exclusivo marcapáginas (es la parte inferior de la tarjeta informativa en fondo negro, te lo escaneamos para que no te quedes sin él, listo para imprimir y cortar). ¡Y no te pierdas la mejor foto del book, la dejamos para el final!

Arrancamos en la plaza de las Tendillas poniéndole cara a José Cruz Conde diferenciándolo de su sobrino y también alcalde Antonio Cruz Conde porque tienden a confundirse. Repasamos su biografía, primero como militar luego como alcalde de Córdoba (durante 20 meses), su papel como Comisario Regio en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 donde dejó nuestra ciudad bien posicionada internacionalmente (sorpresa: aún queda en pie en la capital hispalense la réplica de la torre de san Nicolás de nuestro pabellón).

De su etapa en Madrid, valoramos la importancia de las “cuartillas” – así las llamaba – que a modo de diario escribió en su exilio durante la guerra civil y que se han publicado recientemente. Cómo no, a propósito de retirarle su nombre a la calle, analizamos su relación con Primo de Rivera y que no fue en absoluto “franquista”.

Centrados en su gestión como alcalde enumeramos el enorme volumen de realizaciones que sentaron las bases de la Córdoba actual. Porque él recibe una ciudad postrada, atrasada, deficiente y se aplicó en detectar sus graves problemas modernizándola sobre todo con su inversión urbanística y en obras públicas. Decisivo fue en este antes y después la llegada del tren (1859), el derribo de las murallas y la necesidad de complacer a una incipiente burguesía que pedía paso.  Explican esos 3 hitos la propia apertura de esta calle, – entre otras operaciones de ensanche, alineación, creaciones de rondas, espacios verdes, etc – sin pasar por alto algunas de las reacciones de los intelectuales de la época a tanta destrucción patrimonial en aras del saneador progreso. A partir de ver sobre plano cómo nace y «crece» nuestra ciudad, desde el s. II a. C, respondimos a por qué se llamó trascastillo este barrio, qué autores hablaron de él y en qué poco amables términos y a qué viene lo de pasar a renombrarse esta calle Foro Romano, ¿estaba por allí acaso?, ¿qué era un foro y qué funciones desempeñaba, qué edificios acogía?

Fue el turno de Rosa Lara que tras aclararnos cómo y por qué surgió esta vía, – en origen llamada Málaga -, que se concibió allá por 1928 más ancha y larga. Nos contó características y curiosidades de la reforma, (respaldada en el dossier de documentación en A3 tan completo que abarcó el trabajo de su equipo y nos fue desplegando) donde nada se deja al azar (la elección de los árboles y mobiliario, la orientación en función de la sombra, etc), la ronda de consultas y conversaciones con los vecinos y comerciantes afectados para pulsar sus necesidades, la secuencia de estilos de sus edificios que demuestra décadas de diferencia entre la construcción de unos y otros, los desafíos y las problemáticas que les planteó el proyecto …

Andándola fijándonos en su pavimento, fuimos encontrando: las franjas – guía para los invidentes, la doble coloración gris y rosada separadas por bandas de latón, la señalización de los pórticos del foro colonial, el trazado de calles hoy desaparecidas o desplazadas, la mención a dos ilustres personalidades, un cirujano y un periodista que tuvieron su calle por allí hasta que la amplia C/Cruz Conde abrió brecha y se las llevó por delante, la anchura de la muralla ahí por donde discurría desde la fundación de Córdoba (y la conectamos con otros vestigios conservados “en línea”, en Ronda de los Tejares que todos tenemos identificados), sin dejarnos atrás el plano que nos permitió referenciarlo todo mucho mejor y la placa que celebra el premio Jean Paul L´Allier concedido a la reforma de esta calle, entregado por las Ciudades Patrimonio Mundial en Arequipa (Perú) en 2015.

El final de fiesta fue regado con una copita de vino en la taberna Casa Miguel, en la calle Manuel de Sandoval, porque es el único y último reducto de las casitas que poblaban Trascastillo allá por mediados del s. XIX.  Fue un rato de conversación muy agradable con su tabernero Juan Manuel Pérez. Y ahí está la sonriente fotaza: el simpático dueño – el ayer del barrio-  posando en la que fuera la extinguida calle Miraflores, hoy convertida en patio de acceso de la casa, (embutida entre elevados bloques de pisos) con Rosa Lara,  -representando el hoy de la calle -,  ella, como la arquitecta que nos ha regalado una calle regenerada y ha sabido armonizar CON ALMA su presente con todos los reclamos que encierra su memoria en el subsuelo.

 

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